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Las eléctricas tienen junta de Almaraz esta semana para decidir si piden o no una prórroga. Endesa, Iberdrola y Naturgy, que a finales escenificaron junto a la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, un principio de acuerdo para el cierre ordenado de las centrales nucleares en España entre 2027 y 2035, han vuelto a resucitar sus discrepancias.

Requena (11/03/19) Fuente expansion.com/.Á.Patiño -Madrid

Mientras Iberdrola y Naturgy quieren fijar ya un calendario concreto de cierre de las instalaciones, Endesa pide flexibilidad, de manera que se establezca un calendario meramente orientativo acorde con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC), presentado hace unos días. El proyecto contempla que “durante el periodo 2021-2030″ se producirá un descenso de la potencia instalada de las centrales nucleares superior a los 4.000 megavatios, potencia que se corresponde con cuatro reactores de los siete que se encuentran actualmente en funcionamiento”. El proyecto “prevé la finalización de los otros tres reactores en el período comprendido entre 2031 y 2035”. Informalmente se había barajado un cierre escalonado en función de cómo fuera venciendo la vida útil de las nucleares, y alargar, como media, a un total de casi 46 años esa vida útil.

Las cuatro nucleares que se cerrarían en una primera tanda serían Almaraz I y Almaraz II, en Cáceres, Ascó I, en Tarragona, y Cofrentes, en Valencia. En la segunda tanda se cerrarían Trillo, Ascó II y Vandellós II. Informalmente se había barajado un cierre escalonado en función de cómo fuera venciendo la vida útil de las nucleares, y alargar, como media, a un total de casi 46 años esa vida útil.

Fechas concretas

Pero faltaba poner fechas concretas y sellar un protocolo por escrito para que Enresa, la empresa estatal que gestiona la tasa que se cobra a las eléctricas para costear el desmantelamiento nuclear y los residuos, estableciera un nuevo plan actualizando ese gravamen.

La reunión, prevista para hoy, parecía que iba a transcurrir sin problemas, pero ayer volvieron a sonar todos los tambores de guerra, con un cruce de acusaciones mutuas sobre un potencial bloqueo de la firma de un protocolo para Enresa.

En el trasfondo subyace una cuestión financiera. Además, la disputa vuelve a aflorar en mitad de un escenario político incierto. Iberdrola y Naturgy quieren acelerar los cierres porque financieramente tienen menos impacto contable y, desde un punto de vista operativo, tienen una producción de luz más equilibrada. España está al final de legislatura y no dará tiempo a materializar el plan de Ribera. La continuidad de ese plan es una incógnita si el PSOE no se mantiene en el Gobierno tras los comicios del 28 de abril. Las disputan vuelven a pocos días de que, la próxima semana, las eléctricas tengan junta de Almaraz para decidir si renuevan o no la licencia.

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