Martes , 21 noviembre 2017
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” Los otros reyes de la comarca”

LA HISTORIA EN PÍLDORAS. IGNACIO LATORRE ZACARÉS.

Primero recordemos que Requena y su Tierra estuvo desde su Carta Puebla de 1257 casi todo el tiempo dependiendo directamente del Rey, que era mucho mejor por entonces. Fueron también varios los reyes que hicieron parada y fonda en sus viajes de Castilla a Valencia.

Pero además de estos reyes, los verdaderos, ya sean trastámaras, austrias o borbones, han existido “otros” reyes en la comarca. En primer lugar hablaremos del “Rey Pájaro”…

Tiempos agitados para la monarquía española. Institución antigua que supo encontrar acomodo tras la larga noche de la dictadura (y con su aquiescencia) en la transición democrática, ve como cada vez más un sector de la población discute el papel actual que pueda ofrecer una longeva institución transmitida por la sangre y no por la legitimadora fuerza de los votos. Si a ello se le añade controversias como la suscitada por un yerno negociante queda el debate bien servido. Pero no es mi tarea entrar en la discusión, necesaria, de la pertinencia de la monarquía en el siglo XXI, sino de unos curiosos “reyes” o “aspirantes a reyes” que surgieron en nuestra comarca.

Primero recordemos que Requena y su Tierra (gran parte de la actual comarca) estuvo desde su Carta Puebla de 1257 casi todo el tiempo dependiendo directamente del Rey, que era mucho mejor por entonces que estar bajo un señorío nobiliario o eclesiástico (“En lugar de señorío no hagas tu nido”). Cuando el Conde de Castrogeriz (1465) quiso imponer su dominio sobre los requenenses, éstos se rebelaron inmediatamente y continuaron su lucha hasta que al poco tiempo lograron que se evaporara el señorío. El poderoso Marqués de Villena sólo tuvo una década de dominio sobre Requena tras el triunfo de los Reyes Católicos sobre el díscolo Marqués (1480). Fueron también varios los reyes que hicieron parada y fonda en sus viajes de Castilla a Valencia.

Pero además de estos reyes, los verdaderos, ya sean trastámaras, austrias o borbones, han existido “otros” reyes en la comarca. En primer lugar hablaremos del “Rey Pájaro”. Este curioso personaje era elegido todos los años por los Caballeros de la Nómina requenenses el día de Año Nuevo (que era entonces el 25 de diciembre) junto con 2 mayordomos. Uno de sus objetivos principales era organizar la fiesta denominada también del Rey Pájaro a celebrar el día de Santiago (25 de julio), además de las fiestas de toros que se hacían 5 veces al año. Para celebrar las citadas fiestas cobraban un tributo de una res a los ganados foráneos que pastaban en el término de Requena o que pasaban al Reino de Valencia. Por eso, la denominación de “Rey Pájaro” se vincula también a un tributo que se cobraba a los ganados. Era un impuesto impopular ya que se cobraban para organizar unas fiestas ya vistas como “rancias” en el siglo XVI y donde proliferaban las burlas y chanzas. El Concejo de Iniesta protestará amargamente ante el rey que Requena seguía cobrando el impuesto del “Rey Pájaro” en 1563. Vienen a decir que si quieren fiestas que las pague el propio Concejo de Requena y que, además, se debían prohibir pues eran unos festejos “torpes” y “contra las buenas costumbres” y se habían eliminado ya en mucho lugares de Castilla. Los de Requena alegaban que el cobro del Rey Pájaro era un derecho desde época inmemorial. Curioso este “Rey Pájaro” requenense.

Pero sumamente curioso también fue el caso de Tomás Palomares, adolescente fuenterrobleño hijo de un labrador –cojo para más señas- el cual fue en 1766 designado por un panfleto anónimo como aspirante a relevar a Carlos III en la Corona (¡Nada más y nada menos!). El anónimo demandaba que se despachara a Carlos III a Nápoles para que nuestro Palomares se ciñera la corona. El libelo añadía que este fuenterrobleño poseía legitimidad real como descendiente del rey visigodo Wamba. ¡Sangre real en Fuenterrobles desde el s. VII! Parece de pura broma, pero es un asunto verídico que llegó a ocupar el tiempo del todopoderoso Conde de Aranda, presidente del Consejo de Castilla. Nuestro amigo Fernando Moya, cronista de Fuenterrobles, investigó y relató el suceso en un entretenido artículo de la revista “Oleana” titulado “De cómo pudo aparecer en Fuenterrobles un pretendiente a la Corona de España en 1766”. Quizás lo más increíble del caso es que en la Corte se tomaron el asunto con total seriedad y obligaron al Teniente Corregidor de Requena, que se olía el absurdo de la situación, a investigar al aspirante a rey. Mientras, nuestro Tomás Palomares vivía felizmente en su Fuenterrobles natal, por aquel entonces aldea de Requena, ajeno a su designación por una fértil imaginación como aspirante a la Corona. Los desvelos investigadores de Fernando Moya han descubierto que el casi analfabeto Tomás Palomares no llegó a ser Rey de España, pero sí alcalde pedáneo por varias veces de Fuenterrobles, cargo de menor entidad, pero sí más al alcance de un labrador de aldea. Y es que a veces la Historia supera a la ficción de cualquier novelista.

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