Martes , 21 noviembre 2017
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” Sangre en el archivo o, ¿Quien mató al corregidor?

LA HISTORIA EN PÍLDORAS. IGNACIO LATORRE ZACARÉS.

Uno de los enigmas aun por aclarar fue un célebre homicidio ocurrido en 1543 y que tuvo como víctima, nada más y nada menos, que al máximo cargo del concejo requenense, el Corregidor (el representante del Rey en el Ayuntamiento).

Por lo visto, la aparición de sangre siempre es un atractivo para la audiencia y no sólo en las series televisivas, sino que incluso hay noticiarios de determinadas cadenas donde después de las dos primeras informaciones desfila un reguero incesante de hechos luctuosos intrascendentes acaecidos en los lugares más recónditos de la geografía nacional. Más que telediarios se asemejan al periódico “El Caso” en formato televisivo. Pero también en los ambientes académicos hay quien busca el morbo de un buen asesinato.

Un buen día se presenta en el Archivo de Requena un investigador nórdico acompañado de un joven, y ya laureado, historiador requenense buscando documentación para su línea de investigación. Lo tenía claro el nórdico: “Estoy interesado en casos con sangre”. Era a lo que le iba (para gustos colores).

¿Hay sangre en el archivo? Pues sí. Entre la árida documentación sobre cuentas, tributos, ordenanzas y demás gabelas burocráticas también hay mucha sangre: sangre de guerras, epidemias, hambrunas, batallitas entre pueblos vecinos, pero también de asesinatos e incluso de homicidios sin resolver.

Uno de los enigmas aun por aclarar fue un célebre homicidio ocurrido en 1543 y que tuvo como víctima, nada más y nada menos, que al máximo cargo del concejo requenense, el Corregidor (el representante del Rey en el Ayuntamiento). Veamos. El 7 de abril de 1543 se presenta el Licenciado Amusco de Arauz en Requena como nuevo corregidor reconocido por el Concejo que le otorga la vara del corregimiento y alguacilazgo. ¿Cómo iba a pensar nuestro Amusco que era su último destino y que a los pocos meses encontraría la muerte en un camino?

Pues así fue. Pasamos unas pocas hojas del libro de actas y observamos como el Concejo reunido el 12 de diciembre (8 meses después de su toma de posesión) informa de que un día antes el Corregidor Amusco había sido asesinado con alevosía y nocturnidad en el camino de Valencia, fuera ya del término de Requena (por tanto en el Reino de Valencia), y que por el suceso había ya varios presos en el castillo de Buñol. Y también se nos informa de un cierto depósito del dinero embargado a un tal capitán Asensio y a Pedro Martínez, que “supieron” de la muerte del Corregidor (¿?). El Rey se enfada mucho y llega una carta a Requena 10 días después donde se dice al Gobernador del Marquesado de Villena que vaya él directamente a Requena porque se había enterado de que “se halló muerto en el canpo y de noche el Licenciado Amusco, nuestro Corregidor de la Villa de Requena, e que hasta agora no se a sabido quién”. Pidió al gobernador que fuera con la “vara de justicia a todas las partes e logares” y le dé información “çerrada e seellada”, que en nuestra era equivale al “top secret”.

En Fuenteovejuna se preguntó ¿Quién mató al Comendador? y en Requena ¿Quién mató al Corregidor?. El misterio sigue sin resolverse. Sabemos que durante todo el año siguiente, 1544, continuó la investigación y pesquisas. El cronista Bernabeu cree que el asesinato estuvo relacionado con la ayuda ofrecida por Amusco a Mira para su segregación del término de Requena. Y es que entre Mira y Requena hubo mucha sangre en el siglo XVI… (ya lo comentaremos).

Más de 400 años después aun no sabemos quién mató al Corregidor. Tendremos que contratar a una Lisbeth Salander, Maigret, Wallander o mejor a Pepe Carvalho para averiguarlo. Caso digno de la añeja serie “Misterios sin resolver”.

Efectivamente, hay sangre en el Archivo y por eso los que ahí trabajamos solemos cubrirnos con una bata (por si las moscas)

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