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LA BITÁCORA DE BRAUDEL / JCPG

Esta es una palabra bien sugerente. ¿Palabra olvidada? En nuestra tierra goza de buena salud. Al menos, era una palabra bastante usual antes de la clonación general. Aquellos eran tiempos propicios a leznas. Vayamos con su significado. Es instrumento punzante, ideado para perforar una superficie. Si la superficie en cuestión ofrece mucha resistencia a la energía del brazo y la lezna, lo mejor es calentar al fuego la punta de la lezna. Así, se consigue una perforación rápida y bastante limpia. Se usa en todo tipo de materiales: cueros, gomas, hasta conciencias y sociedades globalmente entendidas.

Leznas hay muchas. Pero hay que ver que leznas. Lezna del paro; este agujero sí que sangra; como la lezna de la injusticia; como la lezna de la gente desatendida, especialmente la afectada por enfermedades mentales. La lezna de la corrupción es terriblemente dañina para la sociedad. La lezna del odio es también muy destructiva: mueve a personas e incluso a comunidades humanas enteras o casi contra otras; propicia todo tipo de ataques, verbales o físicamente violentos. A veces las leznas mismas se llevan por delante el brazo que las fuerza; pero incluso así siguen realizando algún tipo de agujero. A Le Pen, el de la Francia, le ha pasado algo de esto: le salió su alma, antisemita, racista, violenta, de odio, y ya se sabe…

Hay orificios realizados por leznas de otras naturalezas. Están los agujeros practicados por leznas diseñadas para proceder a planificar una sociedad dócil a ideas fuerza (véase al respecto el video de Víctor Cucurull, auténtico discurso propio del Club de la Comedia, si o fuera porque se refiere en realidad a asuntos demasiados serios como para llegar a este grado de ridiculez. Pensándolo bien: quizás Le Pen y Cucurull tienen muchas, demasiadas cosas en común). También están los agujeros realizados con las leznas especiales de los objetivos políticos: esa tendencia de ciertos sectores de nuestra sociedad a tejer y destejer, diríase que eternamente, el ovillo de la historia. En estos días de abdicación y efervescencia (minoritaria) del republicanismo he deseado que la conciencia del país reposara sobre las espaldas de esa gente aparentemente inculta que contempla los sálvames diarios, mil veces más sensata que los creativos que han invadido las redes sociales con sus mensajes sobre el cambio del sistema del Estado.

Leznas. Una palabra vieja, propia del mejor castellano. Una palabra tradicional, quizás en desuso ante esta clonación supuestamente imparable que practica sobre nuestra sociedad la globalización-urbanización del siglo XXI.

En Los Ruices, a 11 de junio de 2014.

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